PRESA DE UNA CÁRCEL CON ENTRADA Y SIN SALIDA
--Leticia Abelle
Presa de sus propios miedos no puede huir de esa cárcel, su cuerpo.
Se siente esclava de sentimientos ahogados en una pecera llena de plantas que se enredan en sus piernas y no le permiten florecer.
Ésas son propias, pero las desconoce, por que considera mucho la presencia de un tercero, y no a la primera persona.
O sea si se quiere echarle más tinta a este tintero, se rehúsa a descubrir eso, que se le dificultará encontrar en estas cuatro paredes, este yeso blando. Rompiendo con él, vemos una piedra semipreciosa, dichosa de ser desenmascarada, de esa doble e incoherente textura, del yeso, y de la piedra.
Como dije, esta pobre infeliz no puede lucirse ante tanta adversidad, a la indigente le cuesta aislarse de la cárcel, pero sueña con el cartel de salida, que entre tanto laberinto no se puede descifrar, ya que las plantas que se enredan en la pecera no le permiten correr, y el sueño se termina y la vida continua.
Despierta princesa, tu condena aún no cesa.
